Soy mujer ¿y qué?
No, no me vas a parar. Llevo años encerrada dentro de mi propia mente, dentro de mi propia oscuridad. Llevo años callada, sin poder hablar con libertad ante la sociedad. No, no me vas a callar esta vez, soy libre de expresar lo que siento y lo que pienso con normalidad, sin ningún tipo de discriminación.
Busco lo que todos queremos, libertad, pero, ¿por qué no lo conseguimos?
No lo conseguimos por la sociedad idealizada, donde tienes que seguir un ídem para poder ser idolatrado y no juzgado. ¿Qué más da a quién quiera? ¿Por qué he de amar al género opuesto?
Salimos el 8 de marzo a gritar lo que callaron en un pasado, no vamos a celebrar nada. Vamos a recordar que seguimos vivas y con derecho a rememorar lo que sufrieron y sufren las mujeres día tras día, no pedimos más que tener derechos como cualquier otro ser humano.
No queremos ser más que tú, queremos tener el mismo sueldo y oportunidad en un trabajo, queremos poder ir por la vía pública por la noche sin tener miedo.
Amo la calle, amo la noche y odio no poder unirlas por el temor, por el recelo. Déjame mi libertad, mi libertad de casarme con quien desee sin importar su sexo, su color, su religión.
Seguimos luchando después de tantos años para poder usar lo que queramos sin la opinión o malas miradas de alguien. No, no soy feminazi por pedir lo que ellos tienen, soy feminista porque odio ver la desigualdad que hay entre géneros, razas, religiones… Quiero sentirme orgullosa de lo que soy y no esconderme, quiero gritarlo al aire…
¡SOY MUJER Y NO VOY A ESCONDER QUE TAMBIÉN ME GUSTAN ELLAS!