Saltar al contingut Saltar a la navegació Informació de contacte

Puertas que se cierran y caminos que se abren Irene Miras Sánchez. Premio en español, categoría de ESO. https://www.rubi.cat/@@site-logo/ajuntament-de-rubi.png

Puertas que se cierran y caminos que se abren

Irene Miras Sánchez. Premio en español, categoría de ESO.

Tú te fuiste, y yo me quedé aquí. Inmóvil. Te alejaste y no sé cómo, encontré la manera de convencerme de que tenía que quedarme porque sabía que volverías. Quería que volvieras… esperaba que volvieras.

Vendrias, era mentira, y esperaba, me bastaba para darme esperanzas. Te fuiste, y de hecho volviste, pero… no fue bonito, de hecho me destrozaste más aún, y el día que volviste a irte, fue cuando puse alarmas de movimiento con centralita en el corazón, y aviso a la mente de que se preparase. Te cerré la puerta de nuestra casa, cambié el pomo, la pinté de otro color y vino como el váter tragaba las llavas de un lugar que una vez fue tuyo, que fue nuestro, en el que nos rimos, abrazamos, y nos quisimos, aunque ahora dudo que tú nunca hicieras eso de amarme.

Ya me lo decían mamá y papá: hija, come la verdad, ¿cómo estás? Hija, ¿por qué no ríes? ¿por qué no comas?; Hija, ¿qué haces con él?

Hija, ¿dónde estás?; Pues no lo sé mamá. Pasó un tiempo sin saber dónde estuve. Era oscuro y costaba respirar y no comía porque me hacía creer no tener hambre. Papá, creéme que quería salir de ahí, pero no sabía cómo.

En esa casita que habíamos construido, los besos de cristal quedaron suspendidos en el aire por unos hilos finos que fueron debilitándose y al caer, se hicieron añicos. Las partículas de cristal se clavaron en mis pies, que como dicen en inglés, intentaron “get over it” (pasar por encima, superarlo). Spoiler : no funcionó. Tuve que ir quitando cristal a cristal, convenciéndome de que no me los merecía. Pero me los quitó, sanando cada herida con un poco de yodo y otro poquito de amor. Y un día, sin embargo, me encontré caminando inconscientemente, y vino el trozo de camino que había conseguido recorrer sin ti, cuando pensé que no aprendería nunca a andar de nuevo. Yo, que me creía yerma de amor, me vino sintiendo con el mismo corazón roto, abrazando con los brazos que un día te sujetaron; somriendo con la mismita boca que juró no poder hacerlo si seguías en mí mente.

Finalmente, puedo respirar, sentir los pulmones llenos de aire, pero sobre todo de vida, y cuando volvió a coger el bolígrafo, éste empezó a escribir cosas bonitas, proyectos de luz que aseguraban otro final para mi historia. Me decías que no era especial, pero eso ya da igual, porque soy la única que puede vivir por mí. Te perderás en lo que estoy por convertirme y creeme, es una pena, porque aún no teniendo claro quién soy, sé que me convertiré en algo grande, más grande de lo que era.

Así que, con una historia más que contar, te alejo de mi vida con un sonrisa orgullosa.

Hay gente que se va, gente que se queda, y gente que no encuentra nunca su camino. Espero no volver a cruzarnos en el mío.

¿Te ha resultado útil esta página?

0
0