Fiesta de los Tres Tombs
La festividad de Sant Antoni es el 17 de enero, en plena “Setmana dels Barbuts” (junto con San Sebastián y San Vicente) que, según manda la tradición, llevan barba porque es la semana más fría del año.
Antiguamente, cuando el oficio de arriero estaba a pleno rendimiento, era fiesta grande para todos aquellos que se dedicaban a ella y había que limpiar los adornos hasta hacerlos parecer de oro, adornar los carros de forma original y hacer que los animales parecieran los más espléndidos. Era una fiesta esperada por todo el mundo (oficio, bendición y baile), con mucha participación, ya que muchas de las casas de Rubí, a pesar de no dedicarse al oficio, disponían de carro y animal para las labores del campo. Recordemos que Rubí era mayoritariamente agrícola y no era muy difícil equiparse para participar en el pasacalle y la bendición.
Desde su fundación hace más de siglo y medio, la Societat de Sant Antoni Abat se ha encargado de organizar la fiesta en honor del santo patrón. Esta actividad ha tenido lugar todos estos años, interrumpida tan solo por el paréntesis de la guerra civil y por la pandemia de la Covid19. La Societat de Sant Antoni Abat ha sido una de las entidades de Rubí que ha contado con más socios.
La Fiesta de Sant Antoni Abat o de los Tres Tombs, conocida popularmente en Rubí como “Fiesta Mayor de Invierno” por el eco popular y la participación de la que disfruta, tiene lugar el último fin de semana de enero. 
Consejos para las personas tutoras de animales ante el uso de petardos
- Sería adecuado garantizar que los animales tengan acceso a un lugar seguro en el que se puedan refugiar y se sientan más tranquilos.
- Es necesario realizar un acompañamiento al animal durante la festividad y que se sienta protegido. No dejarlo solo.
- Cerrar puertas y ventanas, bajar persianas. Escuchar música o la televisión de fondo para minimizar el ruido de los petardos.
- En el caso de los perros, y si existe la opción, puede ser positivo que haga ejercicio físico (un largo paseo) justo antes de los horarios en los que esté previsto el uso de petardos para que esté más relajado. Siempre llevándolo atado para evitar fugas si escucha algún ruido. En caso de los gatos, se puede intentar jugar con ellos.
- No debemos reforzar el comportamiento de miedo al ruido con premios o caricias (refuerzo positivo), pero tampoco debemos apartar al animal de nuestro lado si nos busca como un refugio. Debemos mantener la calma, ofreciendo nuestro acompañamiento.
- Visitar al veterinario en caso de que sea necesaria la medicación.
- Contactar con un etólogo, en caso de que el animal lo pase muy mal, para empezar un tratamiento de desensibilización en el ruido. De esta forma no percibirán el ruido como una amenaza.