Una de las medidas para prevenir la contaminación acústica ha sido sustituir algunos buses por modelos híbridos (foto: Ayuntamiento de Rubí - Localpres)

Rubí dispondrá próximamente de una ordenanza que regulará la contaminación acústica

Coincidiendo con el Día Internacional de Concienciación en relación al Ruido, el Ayuntamiento se ha adherido a la Semana Sin Ruido 2021 que impulsan la Generalitat y la Red de Ciudades y Pueblos hacia la Sostenibilidad

Este miércoles, 28 de abril, se conmemora el Día Internacional de Concienciación en relación al Ruido, una jornada que pretende sensibilizar a la ciudadanía sobre los problemas derivados de la contaminación acústica. El Ayuntamiento de Rubí se ha adherido a la Semana Sin Ruido 2021 que impulsan la Generalitat y la Red de Ciudades y Pueblos hacia la Sostenibilidad. Así, del 26 de abril al 2 de mayo, mediante esta iniciativa, se promueven acciones en el marco de la prevención de la contaminación acústica, como la sensibilización y la educación ambiental.

Bajo el lema ¡Stop ruido!, la Semana Sin Ruido tiene como objetivo poner en valor todas aquellas actuaciones y/o acciones que permiten mejorar la calidad acústica de nuestro entorno.

El Ayuntamiento de Rubí aprobó, en el marco del Plan normativo de 2021, el inicio de la redacción de la Ordenanza de Ruido y Vibraciones. Próximamente, está previsto constituir la comisión de estudio y hacer la consulta previa preceptiva. Posteriormente, también se someterá a consulta el texto de la ordenanza. Mientras tanto, el Consistorio rubinense ha elaborado diferentes instrumentos que miden el ruido y la contaminación acústica.

En 2014 se aprobó definitivamente la modificación del mapa de capacidad acústica del municipio, en el que se establecen los valores límite de inmisión de acuerdo con las diferentes zonas de sensibilidad acústica, es decir, fijan los objetivos de calidad acústica del territorio.

La ciudad también cuenta con el mapa de ruido, que muestra la situación acústica existente en el municipio en horarios de día/noche y noche de acuerdo con las medidas de los niveles sonoros realizadas en diferentes puntos distribuidos por todo el territorio.

La superposición del mapa de ruido y del mapa de capacidad acústica origina el mapa de superaciones, que permite determinar las zonas del municipio que presentan unos niveles sonoros superiores a lo establecido (diferencia entre el valor límite de una determinada zona de sensibilidad acústica y el nivel de ruido asociado en ese tramo). Esto posibilita determinar las zonas sobre las que se ha de incidir y poner especial énfasis para rebajar los niveles sonoros.

Aparte de estos instrumentos, el Ayuntamiento impulsa acciones de sensibilización y educación ambiental sobre el ruido, como la promoción de la adopción de planes de desplazamiento de empresa (PDE) ─el PDE del Ayuntamiento se ha aprobado en marzo─. Además, el nuevo Plan Director Rubí Brilla, que ahora se está redactando, incluye la movilidad como una de sus líneas estratégicas. También promueve la participación ciudadana en la toma de decisiones en materia de contaminación acústica (cuando ya se disponga del borrador de la nueva ordenanza de ruido y vibraciones).

Paralelamente, también focaliza actuaciones de movilidad sostenible en materia de contaminación acústica. Así, el Consistorio dispone del Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), que configura las estrategias de movilidad sostenible del municipio y que integra, entre otros, la promoción de modelos de transporte que minimicen la contaminación acústica. En este sentido, la apuesta decidida del Ayuntamiento se ve materializada, entre otros, por la sustitución de parte de la flora de autobuses locales por modelos híbridos o la ampliación de los itinerarios y las zonas peatonales.

 

Conciencia hacia el ruido

Vivimos en un entorno ruidoso. A menudo no somos conscientes de los ruidos que nos rodean porque, en la mayoría de los casos, los producimos nosotros mismos al desplazarnos en coche, al hacer obras públicas para mejorar el estado de las calles o al realizar actividades de ocio, entre otros. El exceso de ruido es un tipo de contaminación invisible y la exposición continuada por parte de las personas a este tipo de contaminación puede tener efectos negativos sobre la salud. También puede ser perjudicial la exposición a ruidos de alta intensidad y alta frecuencia.

La mejora de la calidad acústica de la ciudad ayudaría a transformar el entorno en un ambiente más sostenible y confortable para las personas. Para conseguirlo, hay que aplicar buenas prácticas de prevención en nuestros hábitos cotidianos, tales como:

  • No gritar por la calle, ni en casa ni en la escuela.
  • Bajar el volumen de la televisión y de la radio, sobre todo durante las horas de descanso.
  • Caminar, ir en bicicleta o patines en los desplazamientos cortos.
  • Viajar en transporte público para reducir el número de coches.
  • Utilizar vehículos eléctricos.
  • Utilizar el claxon sólo cuando sea imprescindible.
  • Conducir evitando frenadas y cambios bruscos de velocidad.
  • Elegir electrodomésticos más silenciosos y sostenibles con el medio ambiente.
  • Si tenemos que hacer pequeñas obras en casa, evitar hacerlas en horas de descanso.
  • No jugar a la pelota o a otros juegos ruidosos dentro de casa.
  • No arrastrar muebles.
  • Educar a los perros para que no ladren en casa, ni en la calle ni durante las actividades al aire libre.
  • En el caso de los establecimientos comerciales, cumplir los horarios de apertura indicados en la ordenanza.