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Contaminación odorífera

El olor es una respuesta sensorial que puede responder a la percepción de uno o varios compuestos volátiles. Generalmente en el ambiente son mezclas de compuestos. La percepción del olor es subjetiva y cada persona tiene su umbral de detección. Es relevante tener en cuenta que existen compuestos con un umbral de detección olfativo muy bajo, que los hacen difícilmente identificables analíticamente pero sí que se reconozcan sensorialmente.

El olor se percibe como un problema cuando genera malestar a las personas, y este hecho no implica, pero tampoco excluye toxicidad. Es un motivo de síntomas de incomodidad que puede llegar a manifestarse físicamente (vómitos, mareos ...). Existen bastantes diferencias entre los olores y los contaminantes atmosféricos tradicionales en términos de métodos de medida disponibles y facilidad de las medidas.

Para caracterizar cualitativamente un olor hablamos de tipologías de olor y de tono hedónico (agradable / desagradable / ofensivo ...).

Se puede entender por contaminación odorífera la presencia en la atmósfera de moléculas portadoras de olores desagradables que, por su naturaleza, son susceptibles de causar molestias.

Las características del olor hacen complicado establecer el  mecanismo de regulación, identificación y medición. No hay un marco normativo general que regule la contaminación odorífera en Cataluña ni en España. Hay regulaciones parciales a varias normas referentes a prevención y control ambiental de las actividades y en otras normas referidas a la calidad del aire y la protección de la atmósfera.

En los estudios de impacto por olores, las molestias causadas por un mismo foco emisor habitualmente son variables en función de las diferentes épocas del año. El impacto por olores básicamente depende de las operaciones de la propia actividad generadora de olor, de las condiciones meteorológicas y topográficas de la zona y la localización de los receptores hacia las actividades.

La contaminación odorífera se evita mediante la eliminación en los focos de emisión con técnicas físico-químicas y biológicas, que destruyen las moléculas odoríferas. El control se hace mediante análisis químico que determina su presencia pero no el resultado ambiental de su mezcla. Este resultado ambiental se determina mediante la olfatometría, técnica sensorial que introduce medida y análisis de los parámetros asociados al olor.

 

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Departamento de Territorio y Sostenibilidad - Contaminación odorífera

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