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Historia

Ciudad milenaria

Los primeros pobladores
La Riera de Rubí, Pl. del Doctor Guardiet (2010)hace ya millares de años, invitó los hombres y las mujeres del Neolítico a instalarse en el cerro de Can Fatjó y en la Serreta. Miles de años después, sus herederos arraigaron en esta tierra.

Al llegar el siglo IV a C, los iberos construyeron sus poblados en el cerro de Can Fatjó y el del Castillo, desde dónde pudieron ver como los romanos llegaban a la península. Testigos de aquella época son el estela ibérica y el horno iberoromano de Can Fatjó..

Durante la romanización, el asentamiento de Can Fatjó llegó a ser un núcleo estable y próspero con edificios públicos. Había fincas agrarias dedicadas sobre todo al cultivo de la viña y a la explotación del vino.

La Edad Media
La primera referencia escrita que nos habla de Rivo Rubeo, el actual Rubí, data del año El Castell (J. M. Roset)980. En esta época se reúne, al amparo del castillo del cerro de Sant Genís y alrededor de la iglesia de Sant Pere, toda una comunidad. En el año 1233, el señor Berenguer de Rubí obtiene la autorización del rey Jaume I para levantar un nuevo castillo: el Castillo de Rubí. El Castillo del cerro de Sant Genís queda, así, definitivamente abandonado.

En el siglo XIV los rubinenses pudieron escoger su primero alcalde real, Pere de Xercavins. En estos momentos empieza a perfilarse el casco urbano de Rubí. Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, Rubí continuó siendo un pequeño núcleo con poca población salpicado de masías.

Ciudad Industrial
A mediados de siglo XIX, las fábricas textiles se instalaron junto a la riera y compartieron protagonismo con el mundo rural. El 1824 apareció la primera fábrica (La Llana), y todavía llegaron más, todas eran movidas por el agua de la riera, hasta que en 1897 la energía eléctrica iluminó Rubí.

A finales del siglo XIX, la reina regente Maria Cristina otorga a Rubí el título honorífico de villa. Es el momento en qué la vida rubinenca gira alrededor de la viña. En el año 1919 se construye el Celler Cooperatiu y algunos rubinenses cruzan el Atlántico hacia América en busca de fortuna. Eran los 'indianos' que, al volver a casa, construyen algunas torres modernistas como la Torre Riba o la Torre Gaju de la calle Xile.

Con la llegada del tren eléctrico en el año 1918 llegan también a Rubí los primeros inmigrantes contemporáneos. A principios de siglo la actividad cultural y económica de nuestra ciudad es muy intensa. Se crea el Esbart Dansaire de Rubí, el Museu de Rubí y la Escola Montserrat, entre otros; también aparecen la Societat Agrícola, el Celler Cooperatiu, las Escoles Ribas y la Agrupació Dramàtica Santiago Rusiñol.

Se inician unos años marcados por la llegada masiva de inmigrantes del sur y por un nuevo crecimiento industrial. Y llega la noche del 25 de septiembre de 1962. Aquella noche, además de perder la vida muchos rubinenses, además de desaparecer casas, fábricas y huertos, también dejó de existir aquel Rubí de rincones tranquilos y largos paseos. Tras la rierada, la reconstrucción no se hizo esperar. Aparecieron nuevos barrios dónde hasta entonces se habían levantado las viñas: el 25 de Septiembre, Barrio de las Torres, Rubí 2000, Zona Sur, El Pinar, Barrio de Can n’Oriol, La Serreta, Zona Norte, etc.

La industria crece y las viejas fábricas se expanden; aparecen los polígonos de Can Jardí o La Bastida

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