¿Qué efectos provoca la contaminación atmosférica en la salud de las personas?
Según la Agencia Europea del Medio Ambiente y la Organización Mundial de la Salud, la contaminación atmosférica no sólo es un problema ambiental, sino una grave amenaza para la salud pública. Varios contaminantes como las partículas en suspensión (PM), el dióxido de nitrógeno (NO₂), el ozono troposférico (O₃), el benzo[a]pireno (BaP) y el trióxido de azufre (SO₃) tienen efectos directos y acumulativos sobre nuestro organismo. Éstos pueden provocar desde enfermedades respiratorias como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y la reducción de la función pulmonar, hasta afecciones graves como el cáncer de pulmón, alteraciones cardiovasculares, disfunciones del sistema nervioso central y efectos sobre el sistema reproductivo.
Además, la contaminación puede afectar al desarrollo de los niños, aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas en las personas mayores y empeorar la calidad de vida de las personas con enfermedades crónicas.
Por eso, es fundamental reducir las emisiones contaminantes y mejorar la calidad del aire, no es sólo una cuestión de sostenibilidad ambiental, sino una inversión directa en la salud de las personas, en el bienestar de las generaciones futuras y en la construcción de ciudades más habitables, resilientes y justas.
En los últimos años, se han multiplicado las evidencias científicas que relacionan salud y contaminación. Según el último informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA, 2018), la contaminación atmosférica es la responsable directa de más de 500.000 muertes prematuras al año en Europa.